Strike a Pose: Christian Dior Spring 2014, por Constanza Pizarro

Cuando la gerencia me envió la colección de la cual hablaré y analizaré hoy, me dije a mi misma “pucha, ¿¿¿por qué Christian Dizzzzzzzz???”. Me pongo muy sensible al hablar sobre Dior, ya que -mi humilde opinión no más- murió cuando echaron a Galliano por sus comentarios antisemitas al estar ebrio y en ese instante, las colecciones se fueron poniendo más fomeques y más comerciales, ya no se veía el dramatismo puro y burdo que nos brindaba Galliano cada vez que diseñaba para Dior, ese dramatismo que estaba al borde de pasar a ver en las pasarelas a modelos usando disfraces de alta costura y muy producidos, pero como él, el másmásmás mejor de todos, siempre se las ingeniaba y nos hacía ver en cada pilcha una obra de arte, desde los zapatos hasta algún accesorio del pelo.

Para no seguir dándoles más lata, luego de ver algunas fotos de la colección me dije “wa ¡¿qué pasó aquí?!” (PD: no lo lea con el tono del 'qué paaasó' del Felipe Avello) y me puse a ver el desfile al instante. El desfile consiste en que las modelos van caminando en un ambiente coloridamente jugado, sin traspasar el límite de ser una pasarela ambientada en uno de los videos de Nicki Minaj, y haciendo juego con las prendas que modelaban. Lo que reinaba en escenario eran vestidos con cortes que resaltaban mucho la anatomía femenina y trajes de dos piezas más masculinas, pero igual rescatando la figura a través del buen corte de las chaquetas. La paleta de colores iba desde tonos pasteles satinados Pale Soft Grunge hasta tonos más fuertes y  † oscuros †, haciendo un contraste bastante armonioso.

Lo que más me llamó la atención fueron los vestidos con patrones floreados (muy 2010 lo de las flores, ah) y frases estampadas, también los vestidos metalizados que aparecen al finalizar el show, de esa onda que se puede apreciar mucho en los Tumblrs de la juventud devota del Soft Grunge, lo encontré bastante novedoso fíjense y no puedo no mencionar los zapatos, una palabra: soñadísimos.





Lo negativo de la colección fue que los diseños se han visto más que a la Kenita Larraín llorando en la televisión y no fue lo suficientemente dramático como para dejarte boquiabierto (¿¿así es la palabra o no??). En resumen no es algo tan nuevo o vanguardista, es una colección muy hermosa eso sí, entshetenía y con mucho detalle, felíz usaría uno de sus vestidos para mi gala del otro año, pero insisto que ya se ha visto y le faltó más challa, se nota que Dior está más conservador porque le sigue interesando hacer prendas más vendibles que artísticas. Igual les digo que le tengo fe a Raf Simons, ojalá vuelva a revivir el Dior de antes, con mucho drama y mucho glamour, así como la vida de las Kardashians.

Para terminar, como es de costumbre en esta sección de Oldiegrant, los dejo con una de las obra más famosas del maravilloso Vincent Van Gogh llamada "La noche estrellada", si no la cacha, opino que se haga ver.