Strike a Pose: La historia de Hedi Slimane


Por Ulises Falabello (@elblogdeulises)
06/02/14

La gran filósofa latina Palmenia Pizarro nos dijo entre lágrimas: "Odius quierous mas que indiferenciaus" y que sabia fue la señora quien 200 años antes hablaría justamente del momento en el que vive uno de mis odiados enemigos modernos: Hedi Slimane


Donde tengo oportunidad de pelarlo, lo pelo. Y escribir en esta biblia del pensamiento moderno no será la excepción. Es que este flacuchento hombre de 45 años, fue nombrado en el 2012 como el reemplazante de Stefano Pilati, un hombre que se había dedicado a hacer permanecer el legado del Dios Yves Saint Laurent de manera bastante correcta, pero al que los números de las ventas no lo acompañaban mucho. Y así llegó Slimane, y todos los esperábamos como Domingo de Ramos a la entrada de la iglesia de la moda,  pero el maldito nos traicionó.


Es que Slimane tiene recorrido en el mundo de la moda, no es nuevo y de hecho su nombre está grabado en la historia de la moda masculina desde 2000 hasta 2007, estuvo al mando de Dior Homme y lo hizo llegar a lo más alto del mundo. Reinventó la imagen del rockero moderno y delgado, lleno de cortes de estilo asiático y tonos metalizados que ninguna marca, excepto Comme Des Garçons se había atrevido a usar. Slimane no sólo redefinía la moda masculina, sino que con ello devolvía al mundo un hombre sensible y oscuro, más intelectual y alejado de la imagen del macho bruto que nada le importa más que el fútbol, o los hombres de negocios. Lo de Slimane era show, challa, fuegos artificiales. Fue con él que nacieron las pasarelas y la importancia de la moda en el mundo masculino del Retail, pero gracias a él y sus campañas andróginas, años después nacería un hombre tipo Alexis Sánchez al que todo le llaman "metrosexual". ¡En resumen! sin Slimane y su feminización del cuerpo masculino, los futbolistas aún vestirían como Zamorano. ¡De la que nos salvamos!



Entonces, con ese medio antecedente, uno andaba con pompones por la vida esperando que llegara a YSL. Con las mejores carteras y tacos que las fashion bloggers tenían le rogaban que hiciera por primera vez una colección para ellas, y uno con los mejores tacos y carteras gritaba la misma hueá. Y vino Slimane y cambió el nombre de Yves Saint Laurent por el de Saint Laurent Paris y neeeeeeegra quedamos todos, pero "ya no importa es para mejor eh eh eh eh" decíamos esperando el desfile de otoño invierno 2012 / 2013. Y entonces se apagaron las luces de la pasarela, el público se quedó en silencio expectante de ver lo nuevo de la moda, los nuevos caminos, la biiiiiblia, y entonces, aparece el primer look en la pasarela y .... Silencio. Hasta que alguien se atrevió a decir la primera critica constructiva: "QUÉ CHUCHA ES ESO".


Slimane había pasado 10 años sacando fotos en blanco y negro (fotos bien fomes) y se había olvidado de diseñar asi que sacó los mismos patrones que usó en Dior Homme y los puso sobre las pasarelas casi 10 años después: "chanta", "flaite", "devuelvan la plata" gritaba el público, incluso críticas de moda como Cathy Horyn; dijo que la ropa sólo valía gracias a la etiqueta que le agregaban. ¡¡Es que era basura!!! Aunque claro, muchas fashion bloggers le tiraron calzones y le regalaron su instagram y lo hicieron un hit, de hechos sus ventas subieron de manera demencial. Y ahora todos lo aman porque es tan rupturista y va a llevar la moda a otro lugar. A la mierda, probablemente. Es que su propuesta masculina es tan penosa como la de mujer, diseños absurdos y una estética digna de Marilyn Manson, uno de sus embajadores. Claro, también está Daft Punk, pero a ellos sólo los viste con trajes, preguntese por qué los huachitos no le reciben ninguna de sus ordinarieces de chaquetas de cuero.


Slimane estudió historia del arte, pero no sé de que le sirvió. Es que vender mucho y muy caro no significa necesariamente hacer historia. El Retail Chileno vende más que Chanel según un artículo de moda.es y no vamos a decir que el Retail, es mejor que Chanel. Púdrete Slimane, y este ramo con el que esperaba tu llegada, te lo puedes llevar para tu tienda más cercana y barrer el basurero al que llamas moda, mientras Yves, el glorioso Yves, se revuelca en su tumba. Te odio pero lamentablemente, aun, no me eres indiferente. A ver si pronto lo logro hacer.


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