Siempre mi corazón: Kudai para mi lo fue todo


Por Sebastián Briceño (@sebaasbrize)
27/04/14

Tenía aproximadamente 9 años cuando vi por el canal 2 -en ese tiempo en mi casa teníamos solo un televisor y sin cable- un video bastante singular que de inmediato me llamó la atención. En él una banda bien emo y con los pelos planchados mostraban todo su talento en un poco más de 4 minutos, eran lolos que tenían una voz similar a la de los dioses y se apodaban Kudai. No sabía lo que era "Kudai" hasta que le pregunté a mi mamá, porque quedé mal, me gustaron caleta como sonaban. Tal vez era la edad.

La cosa es que de tanto entusiasmo y de saber aún más detalles sobre ellos, busqué su nombre en todos lados habidos y por haber, y me encontré con que eran una banda emergente, que, además de ser chilenos, ya contaban con demasiados éxitos. "Sin despertar" fue la primera canción que escuché de esta gente, en ese tiempo tenía un MP3 y no dudé en descargarla por Ares.
Luego llegó el turno de bajar "Escapar", un tema un tanto deep pero no les miento, me asustaba pero me gustaba. Así pasé hasta tener todas sus canciones en mi reproductor y hacerme fanático, escuchándolos todos los días. Era un hábito que impuse.

La influencia de Kudai en mi vida a lo largo de los meses llegó a ser violenta, tanto así que salió un comercial en la tele que decia que Salo, la fallecida marca de álbumes vendía su especial de la banda y no dudé en comprarlo. Día tras día iba coleccionando láminas para completarlo hasta lo que lo hice, cumpliendo la meta de la vida, pero una vez más fracasé, ya que cuando lo íbamos a llevar a las oficinas Salo para obtener el ansiado premio, nos dijeron que se habían terminado los cupos y ya existían ganadores. La pena más amplia que he tenido.



Después de enterarme de semejante tragedia, tenía tanta pena que necesitaba ideas nuevas para olvidarme de esto que me había pasado, decidiendo tener una BANDA TRIBUTO A KUDAI concretamente, ya que con mi hermana y vecina compartíamos este sentimiento. La banda era sólida, armamos guitarras de lego para darle un toque más artesanal y ensayábamos casi siempre. Mi vecina llegaba a nuestra casa a deleitarnos con su don, mientras que con mi hermana éramos los mandamases.

El problema surgió cuando nuestra veci llegó atrasada a un ensayo, y mi hermana en un acto digno de un diablo, la encara en la puerta y le dice: "ya no eres bienvenida aquí", haciéndola llorar y derramando las lágrimas más candentes de Santiago. Esto marcó otra tragedia y la disolución de la banda tributo que con tanto esfuerzo construimos. No se me pidió autorización para despedir a un integrante, es más, ni siquiera lo teníamos en mente. Queríamos darnos a conocer y saltar a la fama.
Para que les miento, la pena me embargaba. Hasta el día de hoy no hablamos con la víctima, viviendo dónde mismo y no pensamos en volver a retomar el grupo. Los recuerdos quedan y jamás olvidaré tantas aventuras.

Quise escribir esto a modo de homenaje a este conjunto chileno, quienes lo fueron todo para mi en una época y siempre, pero siempre vivirán en mi corazón. Yo sé que nunca volverán a unirse, pero si lo hacen, les juro que seré el primero en enterarme y llorar de la emoción. VIVA KUDAI, VIVA SALO Y VIVA SIN DESPERTAR.


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