Lykke Li, te consagraste caleta con I Never Learn


Por Constanza Pizarro (@milkdientes)
22/07/14

Siempre que escucho a Lykke Li me transporta a mis años no tan mozos. Tenía 13-14, escuchaba My Chemical Romance y Paramore –lml- y sabía que no encajaba en mi ex curso, en donde lo que pegaba era ir a las fiestas de los colegios religiosos y quedar repitiendo era un must. Sé que es muy zzz que empiece este post diciendo prácticamente que yo escucho x banda/artista hace x tiempo, pero les juro que tiene un punto.

No soy la más melómana o la que sabe más de música, pero a lo largo de mi corta vida esta artista sueca me ha hecho bastante compañía y ciertamente hablaré desde la perspectiva de una persona común –me gustaría recalcar también que me emociona hablar de su carrera-. 

Todos -o la mayoría- sabemos que se lanzó este año el I Never Learn, un álbum que a mi parecer, nuestra Lykke se fue muy en la emo, está lleno de tristeza, dolor, culpa, dudas, pasión y amores frustrados, pero obviamente no son canciones como las que hace la Mirian Hernández, sino que la artista nos muestra que una puede ser emo, pero siempre digna y cool, tal como se puede apreciar en Love Me Like I’m Not Made of Stone, Sleeping Alone o No Rest for The Wicked. También podemos fijarnos que este disco sigue una línea, guitarras acústicas y el uso del piano como preferencia, y no nos encontramos con canciones distintas entre sí, como en el Youth Novels, en donde la cantante jugaba con los sonidos y las letras, como por ejemplo con el single I’m Good I’m Gone, ahí se pueden apreciar ritmos alegres y motivadores, pero la letra habla acerca de romperse el lomo en trabajar hasta en situaciones que no nos gustaría estar; o en Little Bit, donde habla de estar enamorada con un ritmo más tímido. La primera vez que escuché I'm Good I'm Gone quedé con una gran sensación de qué chucha esas voces robotizadas que se escuchana al inicio, pero luego me fui a acostumbrando y me fui sintiendo más cómoda ya que en esos tiempos yo era más posthardore que indie. También en el Wounded Rhymes apreciamos variaciones en sus canciones, pero aquí la cantante ya estaba en tierra firme, con una dirección más concisa de su música, en donde ya no la vemos experimentando con los sonidos, sino que ya tiene claro lo que quiere; eso lo podemos ver en Get Some, con un sonido fuerte y preciso, o en Sadness is a Blessing, una canción más lenta y pausada, pero lo que ambos tienen en común es la intensidad y, en general, todo ese álbum, el cual escuché cuando abandoné las penumbras y me empecé a hacer más amigui de lo alternativo.

En mi opinión, podemos decir también que el I Never Learn es un disco más comercial, pero sin dejar de lado la sinceridad que nos transmite la artista, con canciones que nos pueden identificar a todos nosotros, con situaciones verdaderas y reales, no como con Lana del Rey, porque sus temas son más bien películas sacadas del Old Hollywood y lleno de Sugar Daddies y drogas, y que si bien percibimos los sentimientos de la artista, no es lo mismo, no es adaptable a nuestra realidad -desgraciadamente-.

Para finalizar este post, resumimos que Lykke Li ha conquistado nuestros corazones emo con sus canciones, espero que siga siendo lo seca que es y que nos siga maravillando con su carrera y desde aquí le mando un besito y un gran TKM.

PD: ¿Ustedes encuentran a la Lykke Li parecida físicamente a la Lady Gaga? porque yo sí.


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